Irlanda del Norte tiene sus encantos, la ciudad de Belfast es muy pintoresca y los paisajes de las costas muy bonitos. El mar azul y el verde de las praderas son un símbolo que no hace diferencias políticas y es común a toda la isla. Pero entre las atracciones que podemos visitar en Irlanda del Norte hay una que resulta sorprendente: un puente colgante sobre el mar.
Imagen Qole Pejorian
El puente, que lleva el nombre de Carrick-a-rede, tiene 25 metros de largo está construido con sogas y maderas y se ubica a 30 metros sobre las rocas en una zona costera de acantilados. El puente conecta la costa con una pequeña isla deshabitada pero desde la que se tienen preciosas vistas.
Hasta hace unos años el puente tenía un servicio concreto que era estar al servicio de los pescadores. Los movimientos de los peces han dejado sin uso práctico a este puente y en la zona ya no se practica la pesca comercial. Sin embargo esto no detiene a los turistas que se acercan a ver y caminar sobre tan peculiar puente. Es que el puente se ha convertido en un atractivo turístico en si mismo.
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El puente originalmente era una carretilla de mano que constaba de una sola cuerda. Los pescadores cruzaban con su pesca y no hay registro de ningún accidente jamás ocurrido. En el 2000 el gobierno decidió consolidar las medidas de seguridad y mantuvo el puente de soga pero con una estructura más estable y regular mantenimiento. Ha ocurrido en diversas ocasiones que algunos turistas cruzaron a la isla pero luego no pudieron volver a enfrentarse al puente, teniendo que ser rescatados por un bote.
