A pesar de que la gente que visita Irlanda suele concentrarse en sus ciudades, principalmente en Dublín, este país tiene rincones a los que escaparnos para disfrutar de un poco de tranquilidad, como por ejemplo, sus islas. La isla de Achill es la más grande de ellas, y está en el Condado de Mayo. Agreste y repleta de historia, es un lugar donde las altas montañas descienden hasta largas playas de arena blanca.

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La isla de Achill está unida a la costa irlandesa por un largo puente. En este enclave podrás disfrutar de paseos por los acantilados de Croghaun y de tranquilas playas, como la de Quilla, muy popular entre los amantes del surf. La Ruta de Minaun, por ejemplo, lleva a una alta colina, desde donde se dispone de unas espectaculares vistas de la isla. Otra interesante excursión es la que asciende el monte Slievemore, que también da nombre a un antiguo asentamiento de edificaciones tradicionales de piedra y abandonado desde el siglo XIX. Otra bonita excursión es alquilar un bote y acercarse a la pequeña y cercana isla de Innisbiggle.

En la misma Achill puede visitarse, además, Boycott’s House, la casa del famoso capitán Charles Boycott, una casa-torre del siglo XV construída por el pirata Grace O’Malley, un faro fortificado del siglo XV, así como diferentes tumbas megalíticas, pequeños fuertes, pozos sagrados y antiquísimos asentamientos monásticos cristianos.

En la isla podrás disfrutar también de la sabrosa gastronomía local: sopas de ortigas, salmón, marisco… y, como puedes hacer en el resto de Irlanda, de una pinta de intensa Guinness.

Imagen|Flickr

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