El Condado de Donegal
Este condado es el más norteño de todos los que componen la República de Irlanda, y es limítrofe con la, en otros tiempos convulsa, Irlanda del Norte. Se podría decir que el Condado de Donegal es uno de los más auténticos, paisajísticamente hablando, que quedan en todo el país.

Foto: Flickr.com
Los suaves paisajes del condado son como una especie de alfombra de múltiples colores, salpicados de vez en cuando por la presencia de alguna casa aislada en medio de la nada. Algo parecido ocurre en los muchos kilómetros de costa que tiene este territorio. Ahí alternan las largas playas de arena con pequeños pueblos de pescadores, en los que parece haberse detenido el tiempo y donde la infraestructura turística es más bien escasa.
En el lugar más cobijado de la Bahía de Donegal se encuentra la ciudad del mismo nombre. Aquí lo más atractivo puede que sea su plaza central en forma de diamante y por eso se le llama The Diamond. Otro de los atractivos de la ciudad es el Castillo de Donegal, muy cercano a la propia plaza.
Por otro lado, es más que recomendable visitar la ciudad en las fechas en que se celebra un afamado mercado antiguo, donde además de apreciar la calidad de los productos que allí se venden, podremos comprobar como la gran mayoría de la población se relaciona entre sí por medio de la lengua gaélica, el idioma que precedió al inglés en la isla.

Foto: Flickr.com
Desde el puerto de Donegal se puede embarcar en el Waterbus que nos dará una vuelta navegando por la amplia bahía. Hasta donde no llega este barco turístico es a los archiconocidos Acantilados de Slieve League, muy cercanos a la ciudad y una de las grandes atracciones del condado, ya que estos acantilados en algunos puntos superan la altura de 600 metros, lo que los convierte en los más altos de toda Europa.
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